Encierros en el tiempo

Actualizado: 7 sept

"Solo existen dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto, hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente vivir."

Dalai Lama


La vida está llena de momentos, situaciones y días; algunos buenos y otros, no tan buenos. En ocasiones ocurren cosas para las cuales no estamos preparados, no encontramos explicación y no entendemos. Y en otras, tomamos decisiones que nos llevan a eventos muy difíciles de manejar. Levantamos mecanismos de defensa como una reacción a estos eventos y voluntaria o involuntariamente, nos encerramos en el tiempo. Nos aferramos a ideas y pensamientos como: "el tiempo me dará la razón" y pasa el tiempo y nos enajenamos de la realidad pensando en cuándo llegará esa razón que, seguramente, está ya en nuestra mente dándonos todas las señales posibles, pero preferimos no pensar en ellas. O, nos perdemos de disfrutar el presente, pensando en eventos del pasado que solo nos traen dolor y tristeza. Es como si nos sujetaremos fuertemente a un inflable que está roto y poco a poco pierde el aire y nos hundimos encerrados en ese momento. Viví muchos años de mi vida, demasiados - diría yo- atada al dolor, al quebrantamiento, y al sentimiento de desvalorización que produjo en mí el quebrantamiento sexual a la edad de nueve años. Estaba en "modo de autodestrucción". Hasta que un día decidí aceptar a Jesús como Señor y Salvador de mi vida. Me di la oportunidad de abrir la cárcel del encierro en el tiempo y caminar para ser libre. Mis procesos tomaron tiempo, nada ocurrió de un dia para otro. Cada día el amor de Dios a través de su Espíritu Santo, fue transformando mis pensamientos, mi mente, mi corazón y mi vida. Busqué ayuda profesional, porque es necesario hacerlo y nunca debemos negarnos esa oportunidad. Te invito a tratar a la manera de Jesús y permitirle que restaure tu vida como solo Él sabe y puede hacerlo. El amor de Dios es el único amor que transforma mendigos en príncipes y princesas.


Tomado del libro Mendigando Amor ¡Un testimonio de Libertad!


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¡Hoy recibiste el regalo de 86,400 segundos! Inviértelos con sabiduría, para que al final del día des gracias por las bendiciones vividas. el comienzo de un nuevo día! Recuerda que el perdón es la llave hacia tu libertad. Ser feliz es tu decisión; no depende de nada ni de nadie más que tú. Decide hoy ser feliz. ¡Haz que cada día cuente para ti y para alguien más! ¡No olvides que Dios no te olvida!

"Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse." Romanos 8:18



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